• Pedro Meza

4 tips de oro antes de comprar tu vestido de novia

El vestido es por excelencia el accesorio que distingue y caracteriza un matrimonio, y también uno de los principales dolores de cabeza para las novias. Llegado el gran día, todas las miradas estarán puestas en ella, cada detalle debe ser perfecto, por lo que encontrar el vestido perfecto es una gran aventura.



Hay infinidad de variables que entran en juego al momento de decidir cuál vestido comprar como el peinado, accesorios, lugar del evento y hora del día, pero más allá, existen 5 grandes filtros que les permitirán elegir con mayor facilidad, o al menos eso nos cuentan las novias que han confiado en nuestros servicios como fotógrafo (y nunca, jamás, alguna se ha arrepentido de su vestido).


1.- Relájate, serás la novia perfecta.

Seguramente desde mucho antes de que te pidieran matrimonio ya te habías imaginado varias versiones de ti misma vestida de novia, y si, seguramente "la tienes clarita" de cuál será tu vestido. Cuando comience la búsqueda, es muy probable que al salir del probador por primera vez con tu vestido puesto, esa imagen no sea lo que tenías en mente y eso, por el contrario de ser una mala noticia, es la oportunidad de encontrar algo que vaya contigo y no romperse la cabeza y buscar excusas para "encajar" en esa imagen que tenías preconcebida.


¡Es tu matrimonio! Lo principal es que estés feliz y relajada, pero será muy difícil llegar a eso si debes hacer tratamientos, dietas extremas, cambios radicales de look o hasta endeudarte de sobremanera con tal de llegar a esa imagen que estaba en tu cabeza. Relájate, tu vestido está ahí afuera esperándote y seguramente no será ni parecido a lo que tu imaginabas, pero si hay algo que debes tener claro: lucirás hermosa y todo será perfecto.




2.- Es tu vestido, no el de tu mamá y ni de tu amiga.

Elegir el vestido de novia es una odisea, nadie lo discute, y esa gran batalla es más fácil librarse en equipo (o eso creen al principio) y para eso invitas a tu mamá, alguna tía o tus mejores amigas para que te acompañen en esa aventura y te ayuden a decidir.


Recuerda que en gustos no hay nada escrito y seguramente cuando encuentres uno o varios vestidos que te hagan vibrar se emoción, siempre habrá algún detalle (o todo el vestido) que alguna de tus acompañantes cambiaría. Prepárate emocionalmente porque te lo dirán "sin asco", pero "con la mejor de la intenciones".


El vestido lo llevarás tú. Nadie más. Escucha sus opiniones, especialmente si son bien fundamentadas y constructivas, pero que no te hagan cambiar de parecer sólo por que te las digan.


3.- Mente abierta (ojos y corazón aún más abiertos)

Ya lo dijimos, seguramente tienes una idea clara de lo que quieres y sueñas (marca, modelo, etc), y al probártelo, todo se derrumba. Varias novias nos han contado que en ese momento han pensado incluso en suspender todo. Tranquila, tu vestido está, quizás, donde menos lo imaginas.


Aléjate de las grandes tiendas y marcas, busca en redes sociales a pequeños diseñadores. También hay novias que ponen a la venta sus vestidos e incluso puedes encontrar grandes alternativas en "páginas chinas" (por decirlo de alguna manera). Nunca sabes donde encontrarás tu vestido. Busca y rebusca.


No te cierres tampoco a accesorios que quizás jamás imaginaste usar. Es tu matrimonio y es una gran oportunidad para sorprenderte y sorprender a los demás siendo atrevida en tus decisiones.



4. Presupuesto

Ha sido una gran aventura y por fin encontraste una alternativa que te convence y promete ser "el" vestido, hasta que te fijas cuanto cuesta. Esto puede ser un balde de agua helada (congelada quizás).


El vestido de novia es el ícono de tu matrimonio, pero ¿vale la pena invertir o endeudarse tanto en una prenda que se usa una sola vez en la vida?, ¿costear el vestido te limitará de invitar personas importantes para ti o tu pareja?, ¿tener ese vestido o buenos proveedores (especialmente el fotógrafo!!!)?


Lo mejor es conversar en pareja y juntos fijarse un tope para cada cosa y en equipo, con todas las cotizaciones a la mano, redestinar, de ser necesario, recursos para una y otra cosa, al igual que para tu vestido. Recuerda que se casan los dos, no tu y tu vestido.


¿Nos faltó alguna?


Cuéntanos!!!



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